Si no hace caso, esto puede sucederle a usted....Comunicación ,intercambio de ideas,especulaciones varias,todo tratatando de mejorarnos. En este blog,las fechas carecen casi totalmente de importancia.
sábado, 13 de junio de 2009
Los verdaderos culpables de la pandemia
Si no hace caso, esto puede sucederle a usted....martes, 5 de mayo de 2009
Cuba y su revolución cuesta abajo
Si el Che viviera...domingo, 1 de febrero de 2009
Descarnado testimonio religioso de un alma en pena.
Nunca antes en este blog un título reflejó en toda su amplitud el contenido de un artículo o post subido por quién les escribe; una confesión descarnada, casi patética diría, de mi espiritualidad. Espero sepan disculpar, pero no puedo seguir tecleando más, estoy muy emocionado. Pasen y vean mi testimonio y juzguen por sí mismos. Sean piadosos conmigo, por favor.
AH, el link, claro http://brevesnotanbreves.blogspot.com/2009/02/por-que-soy-ateo-mi-testimonio-miguel.html
martes, 7 de octubre de 2008
Post de emergencia con autobombo
Para ilustrar el post,se imponia una imagen de terror. Esta es una de las más terroríficas que encontré. Para los despistados de siempre: se trata de Wall Street y su bolsa de comercio.Eso que dice el título, queridos lectores; las ficciones me tienen a mal traer y aunque se aconseja no dar explicaciones sobre por qué uno hace rato que no escribe nada en su blog, este en su pretendida y por ahora no conseguida originalidad sí lo hace. En realidad el blog no hace nada, es solo un programa usufructuado por Google para ganar dinero (en este caso, solo perder) sino yo, pero ustedes ya lo deben saber (creo). O sea que este será un post casi sin contenido ni sentido ( ¿alguien dijo algo así como "igual que todos los otros post de acá"?).
Prometo que en otra oportunidad subiré algo que los haga reflexionar durante meses, profundo, filosófico, donde todas sus dudas,o casi, queden zanjadas ( no enterradas en una zanja, esto quiere decir resolver, dirimir, solucionar, burros) ¿Qué?. No, burros son ustedes, no es un sinónimo de zanjar.
Ahora lo del autobombo, que es lo que me interesa, todo lo anterior es simple relleno ( no, no para rellenar la zanja. No hablé de ninguna zanja, carajo). Resulta que han publicado un mini-relato de mi autoría ( nadie lo reclamó por ahora) en un Fanzine en PDF de la hermana república del Brasil y supongo que próximamente me llamarán para reemplazar a Gilberto Gil como ministro de cultura. No creo que acepte, pues descuidaría aún más el contacto con ustedes por medio de este medio ( frase capicúa).
Dicho Fanzine es de cuentos de terror ( no hagan chistes fáciles con esto del tipo "con razón le publicaron un relato". La temática es de terror, giles). Bueno, pasen y vean:http://www.cranik.com/terrorzine2.pdf
¿Falta aclarar que se trata de "Sobre perros y gatos" de Miguel Dorelo? y si, siempre hay algún despistado que no conoce a los grandes escritores de este milenio.
Eso es todo , amigos.
sábado, 20 de septiembre de 2008
Yo no soy igual que ustedes
La imagen pertenece a María Burgaz- Acrílico/lienzo 100 x 150 cm. Gracias.( sin permiso, como siempre)No se ofendan , pero yo soy diferente. ¿Qué dice este pánfilo?, dirá alguno de ustedes: el diferente soy yo. Y sí, todos nos creemos y hasta somos diferentes, naturalmente. El problema y/o quid de la cuestión, en realidad, el quid y la cuestión de este post pasa por aquellos que no sólo suponen ser diferentes al resto de los mortales, cosa que no cuestiono ni censuro, más bien apruebo y aliento, el que suele andar por aquí sabrá que detesto los uniformes, incluidas las personalidades uniformadas.Pero, me estoy refiriendo a aquellos que suelen usar el término "diferente", para decir en realidad "yo soy mejor". No, no voy a meterme con el temita de moda, ese que en nombre de diferenciarse se uniforma creyendo hacer lo contrario ( léase Emos, Floggers y tonterías típicas adolescentes). Allá ellos, ya se les va a pasar, y a los mejor dotados intelectualmente, hasta les va a dar vergüenza algún día, signo inequívoco de una mejoría mental.
Me estoy refiriendo a toda aquella persona? que mira a los demás como a seres inferiores con los que a veces se relaciona ya que los considera necesarios para la realización de alguna tarea menor que él, por supuesto, no realizará jamás, y que sueler ser aquella que sirve de paso para categorizar a los individuos: de un lado, las mayorías que realizan esas tareas, y del otro los privilegiados (él) receptores de esas tareas.
Que a mí me despierten cierta antipatía, un poquitín de asco, pero sobre todo un montón de lástima, por supuesto, a este gente le importa un carajo, pero a mí me gusta dar mi opinión y sobre todo encontrar por este medio, gente afín que sienta algo parecido. Me conformo con poco, por eso siempre voy a ser un loser, que se le va a hacer. ¿Porque no formar un club internacional de losers?.debo ser masoquista, pero me encanta ser un loser ( esto último es una aseveración algo tramposa: me gusta ser lo que ellos consideran un loser, que es parecido, pero no lo mismo).
Y cómo, estos tipos suelen llevar hasta la exageración sus ideales de seres superiores, se me ocurrió un cuentito, que ya fue publicado en Breves no tan breves, y que hoy, estando en oferta, voy a reproducir aquí. Solo hago hincapié en que tendría que haber patentado la idea, ya que creo que en unos años, el automóvil de mi cuento va a ser una realidad. Si los fabrican y para esa época tengo plata, me compro uno; después de todo, yo SI soy distinto a ustedes, loco.
Morir tiene sus privilegios- Miguel Dorelo
Usted no es una persona común; lo sabe y nosotros también lo sabemos. Por eso, deje que le contemos algo sobre las últimas estadísticas de accidentes de tránsito: en el último año, han muerto, en el mundo, un millón y medio de personas. Ninguna de ellas pensó que le tocaría. Usted conoce la seguridad que nuestros vehículos le brindan, pero no somos infalibles. Lo peor también puede sucederle, y ahí estaremos nosotros, apoyando su fidelidad para con nuestra marca. Morir dentro de su automóvil, entre hierros retorcidos, en una lenta y dolorosa agonía, como cualquier hijo de vecino, no coincide con lo que usted es; por algo lo contamos entre nuestros más destacados clientes. Ese es el motivo por el que usamos este medio para informarle el lanzamiento de nuestra línea exclusiva: el Myzzan Death Relaxed®, con todo aquello que usted ya conoce en nuestra amplia gama de vehículos en materia de confort, servicio post venta y asesoramiento gratuito. La gran novedad de nuestro lanzamiento, es el exclusivo sistema de “muerte relajada”, o como dice nuestro slogan: “¿Por qué morir como todo el mundo, si puede hacerlo en un Myzzan Death Relaxed®?”. Un revolucionario sistema totalmente personalizado, con una serie de avances tecnológicos patentados por nuestra empresa, le garantizará que sus últimos instantes en este mundo sean acordes a lo que usted se merece. Milésimas de segundo luego de un impacto que nuestro software identifique como de consecuencias fatales con un porcentaje de certeza del noventa y nueve por ciento, se activarán los mecanismos necesarios para un satisfactorio adiós definitivo. Le evitaremos el dolor innecesario, o parte de él, inyectándole un cóctel de drogas exclusivo de nuestra sección farmacológica. Al mismo tiempo, usted podrá escuchar, en sonido Myzzan Total®, la melodía que previamente haya elegido en nuestras oficinas centrales, seguido de la extremaunción completamente personalizada en la voz del Santo Padre (consúltenos por otras religiones). Un intenso monitoreo de todas sus funciones vitales hasta que estas dejen de funcionar, así como un film con sus últimos suspiros, serán resguardados en una caja negra indestructible para que aquellos familiares o amigos que usted haya señalado previamente, tengan un recuerdo suyo. Por supuesto, un director de cine de primerísima línea, que podrá elegir de nuestro largo listado, editará y dará el toque de dignidad a sus minutos finales, esa que usted se ha ganado al ser el que es y elegir nuestros productos. Recuerde: vivir diferente, lo hace diferente. Morir diferente, acentúa la diferencia. No sea uno más. Comuníquese con nosotros a la brevedad; los cupos son muy limitados y al alcance de pocos.
Lo saludan: sus amigos de Myzzan Corporation.
viernes, 22 de agosto de 2008
Un nuevo refugio de la literatura
Para aquellos que querían saber como era yo, les subí una de mis últimas fotos. La corbata es prestada.Se ha abierto un nuevo espacio en donde algunos y algunas podemos canalizar nuestras pretensiones literarias. Sin demasiadas exigencias ( algunas referidas a la cantidad de palabras a utilizar y en lo posible que se entienda lo escrito), alientan a intentarlo. Por supuesto, con mi característica falta de vergüenza y sin tener la menor idea sobre lo que las palabras ridículo y patético significan he amenazado al responsable del sitio y no tuvo más remedio que publicar un par de relatos surgidos de mi iluminada imaginación. Dicho espacio es "Breves no tan breves", otra idea de Sergio Gaut vel Hartman.Y recuerden que él no soy yo. Y viceversa. Pasen y lean, aparte de los míos, hay otros que valen la pena.
A continuación uno de los engendros (ya que me quemé una de mis dos neuronas en pergeñar el relato, tengo que sacarle provecho y llenar este espacio al que tengo algo descuidado)
El Proceso en el castillo- Miguel Dorelo
El señor K. está desorientado: han pasado dos semanas desde su llegada al pueblo y aún no ha podido ingresar ni ponerse en contacto con los dueños del castillo. Lo han contratado como exterminador de plagas y no ve la hora de cumplir con el contrato y volver a su Praga natal.
En la carta que recibió se le informaba sobre una gran invasión de cucarachas, que habían tomado posesión casi absoluta de la morada. Fueron contratados exterminadores locales, pero ninguno de ellos pudo neutralizar a los insectos, en apariencia muy organizados y conducidos por uno de gran tamaño, que supieron ahuyentar a todo aquel que se cruzó en su camino. Inclusive, no se han vuelto a tener noticias de un par de ellos y se los ha dado por muertos. La policía local no logró explicar lo sucedido a las viudas e hijos de tan desdichados trabajadores.
Pero, el señor K. es muy perseverante; logra por fin ingresar al castillo y luego de varias escaramuzas, ultima al líder de los insectos, quien al morir, y para gran sorpresa del exterminador, se transforma en un ser humano.
Casi de inmediato, ingresa la policía y procede a arrestar al señor Josef K. (tal es su nombre completo). Trasladado a la cárcel, se le inicia un proceso, que será muy comentado por muchas personas, incluidos gran cantidad de críticos literarios, ya que nunca se supo a ciencia cierta la calidad de los cargos contra el humilde exterminador, dificultando de esta manera la defensa del mismo por parte de sus abogados.
En Praga, la viuda de Gregorio Samsa, clama por justicia.
—Mi marido ha sido tratado como un vulgar insecto —dice indignada ante las cámaras de televisión.
viernes, 6 de junio de 2008
Una cuestión de energía-James Blish- (Homenaje muy merecido)
Normalmente "copio y pego" algunos relatos cortos de CC.FF. en mi otro blog , http://www.picnicenomelas.blogspot.com,pero/,pero este en especial lo pongo aquí, porque quiero rendirle homenaje a un personaje que conocí hace algún tiempo en una reunión de amantes de la Ciencia Ficción, el cual me dejó muy impresionado con el caudal de conocimientos de todo tipo del que hacía gala constantemente. Aunque la palabra "YO", era intercalada demasiado frecuentemente en todo lo que este señor expresaba, y ,oh casualidad, seguida casi siempre por la palabra "el mejor de mi generación", creo que debido quizás a mi imposibilidad de reconocer los méritos de otros que no sea mi propia persona (envidia, egoísmo, simple mala leche), perdí la posibilidad de entablar una tierna y sincera amistad y de paso aprender aunque sea algo de este nuevo faro de la literatura universal.
No sé porqué, pero el personaje de este cuento, me recuerda mucho a este buen hombre. Bah, si sé porqué : envidia, egoísmo y mala leche.
Saludos a M.G.
Reparto: Salemo, como Joe Jones.
El otro, como Cliff
UNA CUESTIÓN DE ENERGÍA
JAMES BLISH
Tan pronto como vi a Joe Jones, comprendí que era el hombre que necesitaba enviar de regreso a la Era de augusto. lo supe debido a que no pude leer su expresión. Para el hombre ordinario que no puede leer incluso sus propias expresiones, esto no constituiría un dato significativo, pero conmigo es diferente. como consultor industrial de psicología psiónica, estoy acostumbrado a leer los rostros de cualquier persona, hasta corroborarlo. Siempre los entiendo a todos al instante. Pero no podía percibir a Joe Jones. El era el Don Nadie por excelencia. no manisfestaba emociones, si las hubiera tenido, yo podría haberlos leído, si no por las configuraciones expresadas por los pelos de su bigote, entonces por las técnicas psiónicas, las cuales había desarrollado por correspondencia con gente psiónica por y de todo el país. así que tenía que ser verdad que Joe Jones no tenía emociones. Era el hombre perfecto para regresar en el tiempo y apoderarse de la Era de Augusto para mí. Joe, -le aseguré-, vas a llevar contigo un arma invencible para tomar el control de los romanos: la semántica retorcida. Eso no puede fallarte, pero si llegara a ocurrir, inténtalo con la dianética retorcida. ¿ Comprendes qué es lo que debes hacer?
-Si, Cliff- Respondió con los labios apretados
—Pero existe un peligro sobre el cual no te había advertido hasta ahora —le amonesté severamente—.No debes utilizar números arábigos mientras estés en Roma. Los romanos no los conocen. Si los usas ante ellos, estarías luego forzado a ocultarte como una bruja, ¿comprendes?
—Sí, Cliff —admitió neutralmente, sin emoción alguna.
—Ahora, no tengo ningún adiestramiento en particular para realizar operaciones aritméticas con cifras romanas-le advertí-. Podría habértelo proporcionado mediante mi propio revolucionario sistema educativo, o implantarlo en tu corteza cerebral con mis poderes psiónicos; pero hay un gran inconveniente: calcular con números romanos , sencillamente tarda demasiado. No tendrías tiempo para apoderarte del Imperio si tienes que hacer todos tus cálculos matemáticos de esa manera. ¿Está claro?.
—Está claro, Cliff —admitió inmediatamente
—Naturalmente —peroré triunfalmente—. Te he provisto con la respuesta dentro de esta pequeña caja negra. Es una computadora CAMARON ( son las siglas de Calculadora Ahorrativa para Mirar hacia Atrás en Romana Numeración). Puede sumar, restar, multiplicar, dividir y entregar su respuesta en números romanos. Coupling y esa pandilla en la compañia Bell piensan que ellos lo inventaron, pero puedo ver a través de ellos como si fueran un cristal de elíxir antigravitatorio. Usa esta máquina (secretamente , por supuesto) cada vez que requieras realizar alguna operación matemática. ¿Me captas?
—Te capto, Cliff —reiteró.
—¡Entonces ve! —concluí ordenándole.
Caminó dentro de la Maquina del Tiempo, a la cual llamábamos ELSIE y se desvaneció en el otro tiempo. Con la ayuda de mis corresponsales psiónicos podía haberle enviado al pasado sin una máquina, pero esta operación debía ser mantenida completamente en secreto para los políticos, industriales y otros grupos de presión quienes tendrían la posibilidad de llevar consigo la semántica retorcida para soportarme.
Joe Jones estaba atrás, en el «no tiempo» por supuesto. Tenía instrucciones de retornar en este momento, no era cuestión de cuan prolongada hubiera sido su instancia en la Vieja Roma. Pero hubo algún error. Pude leer su expresión.
—¿Qué has hecho? —Solté iracundo.
—Hice justamente lo que me dijiste, Cliff —replicó defensivamente—. Tan pronto tuve que realizar alguna operación aritmética me refugié en mi cuarto par conectar el CAMARON al enchufe más cercano, pero...
—¡Ve al punto! —ordené taxativamente.
—Pero Cliff —gimoteó protestando—, tu pasaste por alto algo. CAMARON opera solamente con corriente alterna.Y el primer generador de corriente alterna se construyó después de 1830.
Estaba desolado. Ese pequeño descuido… no, era una subnegligencia, típica de mí, subestimando la magnitud de mi propia masiva erudición. Debe haber echo saltar cada fusible e interruptor automatico en la Roma de Augusto. Me abalancé al más cercano libro de historia.
¿Qué había destruido?
F I N
Título Original: A Matter of Energy © 1955.
miércoles, 12 de marzo de 2008
Viejo jabalí-Dino Buzzati
Como hace rato no posteo nada sobre algo que siempre me preocupa, esto es el maltrato animal por parte del hombre (demasiadas actividades no dejan demasiado tiempo para todo lo que quisiera hacer), les dejo hoy este relato que bien puede servir para reflexionar un poco sobre el tema. Y ojo que no fué "copiar y pegar" y como no tengo scaner, tuve que tipearlo.
Viejo Jabalí--Dino Buzzati
Es preciso considerar la psicología del viejo jabalí.Llegado a cierta edad,el jabalí africano a menudo comienza a considerar con desdén las miserias de la vida.Las alegrías de la familia se empañan,los pequeños jabalíes inquietos y famélicos,siempre entre los pies,se transforman en un continuo fastidio;y no hablemos de la invasora altanería de los muchachos ya formados,convencidos de que el mundo y las hembras han sido hechos para ellos.
Ahora él cree que se fue a vivir solo por un impulso espontáneo,que ha alcanzado la cima de la majestad bestial.Quiere convencerse de que es feliz.Y sin embargo,mirenlo como da vueltas inquieto entre los rastrojos,como cada tanto olfatea el aire sorprendido por imprevistos recuerdos y como resulta desfavorablemente asimétrico en el gran cuadro de la naturaleza que ha hecho todas las vidas de a dos.En realidad te han echado de tu familia patriarcal,viejo jabalí,porque te habías convertido en un huraño y en un pretencioso;los jóvenes eran incontrolables,te daban golpes de colmillo para empujarte a un lado,y las hembras los dejaban hacer,señal de que también ellas ya estaban cansadas de ti.Así ocurrió durante días y días,hasta que tú las abandonaste a su destino.
Helo aquí en el medio de la llanura de Ibad,mientras se avecina la noche,ocupado en mordisquear dentro de una especie de cañaveral seco.Y alrededor no hay nada,a excepción de la desolación del desierto,con áridos termiteros aquí y allá,y alguno que otro pequeño y misterioso cono negruzco a flor de tierra.Hacia el sur,todavía se pueden divisar algunas montañas,verdaderamente demasiado lejanas;pero desconfiemos de las creencias:probablemente se trata de apariencias vacías nacidas solo del deseo.El resto él no lo ve,porque los ojos de los jabalíes son distintos de los nuestros.En cambio,cuando el sol desciende,el jabalí escruta satisfecho su propia sombra,que se hace de minuto en minuto más oblonga;y teniendo poca memoria,como sucede cada noche,se ensoberbece con la ilusión de haberse hecho grande de una manera maravillosa.
No,no es especialmente grande respecto a otros jóvenes compañeros,pero en cierto sentido es magnífico.El,que es una de las bestias más feas del mundo.Porque la edad le ha alargado generosamente los colmillos,le ha dado una importante melena de cerdas amarillas,le ha hinchado las cuatro verrugas a los costados del hocico,lo ha transformado en un monstruo corpóreo de fábula,inerme biznieto de los dragones.En él ahora se expresa el alma misma de la selva,la fascinación de las tinieblas,protegido por antiguas maldiciones.Pero en la cabeza inmunda seguramente hay un reflejo de luz,bajo la pelambre áspera hay una especie de corazón.
Un corazón que se ha puesto a palpitar al aparecer en pleno desierto una suerte de monstruo novísimo y negro.que gruñe levemente y se acerca de una manera extraña,ni corriendo ni arrastrándose,como nunca se había visto.Este monstruo es grandísimo,quizás más alto que un antílope,pero el jabalí espera,quieto,y lo mira con intenciones malvadas(si bien en torno,de la soledad,esté naciendo un presagio adverso).
También nuestro automóvil se ha detenido ahora.
-¿Qué miras?-le pregunto a mi compañero-¿Por qué te has detenido?¿No ves que es un buey?.
-También a mí me pareció-dice él-,pero es un jabalí,en cambio.Espera que disparo.
El extraño monstruo que ruge se ha callado y está quieto,aparentemente sin vida.Y no obstante el jabalí ha sentido de improviso un golpe tremendo;después un rumor seco y siniestro como el de un antiguo árbol que se derrumbra,o el de ciertos desmoronamientos.
-¡Bravo,por Dios,le diste!-grito yo-.¡Mira como se revuelca por tierra,mira qué polvareda!
Es exactamente así:a través de los restos del viejo cañaveral se vió al animal dar una especie de cabriola y revolcarse de furor.
-¡Pero mira!-dice mi compañero-.¿No vés que escapa?
Huye,en efecto,el jabalí,con la pata posterior derecha destrozada.Toma un pequeño trote obstinado,en dirección al Este,alejándose del sol muriente,casi temeroso de esta ilusión sideral.Y el monstruo metálico vuelve a rugir como antes,empieza a correrlo por detrás,ni ganando ni perdiendo terreno,gracias a ciertas matas de hierba que obstaculizan el camino.
Ahora el jabalí está solo y perdido.Ni del cielo vacío ni de los herméticos hormigueros ni de ninguna parte de la tierra podrá venir ayuda.Su sombra personal lo precede,trotando a su lado,cada vez más monstruosa y ambigua;pero ahora ella no sirve,el orgullo de hace poco gotea junto con la sangre,por la herida,y queda tirado en el camino.
Y he ahí,pero que lejos,en el límite de unión de tierra y cielo,mientras la luz lentamente declina,he ahí una estría oscura,las acasias espinosas,el rio.Allá están los otros,él lo sabe bien,toda la patriarcal familia,las hembras,los muchachotes brutales,los antipáticos jabalíes.Oh,es inútil negarlo,aún no dándose del todo cuenta,también en los días pasados él los estaba siguiendo,a distancia,cuidando de no hacerse ver.Y es ridículo,ciertamente,pero él encontraba placer en olisquear sus pisadas recientes,en reconocer las marcas de esto o aquello;aquí deben haberse peleado,allí se dieron un atracón de raíces,no han dejado ni siquiera una.Repudiado,no había podido separarse,no había sido capaz de vivir solo,viejo y presuntuoso,y ahora la única esperanza de sobrevivir proviene otra vez de ellos.
Pero un segundo disparo lo ha alcanzado en el centro de un muslo;el sol dentro de poco se hundirá en la tierra y del río demasiado lejano avanzan en embudo tétricos abismos de oscuridad.Vemos,desde el automóvil,que su trote se ha hecho en un cierto sentido desganado y pesado,como si el instinto lo empujara a la fuga,pero no una sincera veleidad de vida.El desierto,por lo demás,parece ser cada vez más desolado,alejándose antes que aproximándose la verde señal del río.
-Mira-le digo a mi compañero-;se detuvo,está cansado.Bájate,quedan todavía unos pocos minutos de luz.
Y a medida que nosotros podemos continuar camino (ninguno de nosotros ha disparado a traición un Mauser cargado con balas de fragmentación) ,a medida que nos acercamos el jabalí comienza a hacerse más grande,divisamos finalmente la sucia cabeza,las orejas erizadas de cerdas,la muy noble melena.Está inmóvil,de pié y nos mira con dos ojos malignos.Debe estar exausto ahora,pero también puede ser que un solitario dios lo haya entretenido,con un vítreo cetro de sal,recriminándole la vileza de la fuga.
El caño del rifle ya está dispuesto según la exacta línea de mira;a esta pequeña distancia errar sería imposible;el dedo índice se apoya en el gatillo.Y entonces (mientras los dragones de la noche salen de las apagadas cavernas de Oriente con la precipitación de quien teme llegar tarde) ,entonces lo vimos volver lentamente el hocico en dirección al sol,del cual quedaba sobre el desierto nada más que una pequeña tajada purpúrea.Había una paz inmensa,y tuvimos la imagen de una villa del ochocientos a la misma hora,con los ventanales ya encendidos y asomada una vaga figurita de mujer que entre ecos de música lanza un suspiro,mientras los perros mimados charlan en el cancel del jardín sobre anécdotas nobiliarias y de caza.
El rugido del motor se apagó y quizás entonces,por misericordioso soplo del viento,le llegó al jabalí la voz de sus compañeros libres y felices,agazapados en la orilla del río.Pero ya era demasiado tarde.En torno de él estaba por caer el último telón.Ya no le quedaba otra cosa por hacer que echar una mirada a los últimos destellos del sol,como positivamente hizo,no ya por sentimental nostalgia ni para chupar con los ojos la última luz.Solo para llamarlo como testigo de la injusticia que se cumplía.
Cuando calló el disparo del fusil,yacía sobre el flanco izquierdo,con los ojos ya cerrados,las patas abandonadas.
Bajo nuestros ojos-en lo alto encendían las primeras estrellas-exhaló sus últimos suspiros:dos profundos refunfuños de viejo,mezclados con regurgitaciones sangrientas.
Y no sucedió nada.Ni el más sutíl espíritu elevó vuelo desde el monstruo difunto para navegar por los cielos.Ni siquiera una minúscula burbuja.
Porque el sapientísimo Jerónimo,que de estas cosas sabe mucho,está dispuesto a admitir que puedan tener alma,aunque rudimentaria,el león,el elefante,y los más selectos carnívoros;en los días de optimismo se muestra benévolamente bien dispuesto hasta con el pelícano,pero con el jabalí nunca,absolutamente.Por más que insistamos él se ha negado siempre a concederle el privilegio de una segunda vida.
miércoles, 5 de marzo de 2008
Utilizando el talento ajeno.
Usted busca un nombre, dijo, un nombre que no existe. O mejor dicho, usted busca un nombre vacío, un nombre que no tiene cuerpo. Quiero decir, no hay ningún cuerpo que pertenezca a ese nombre.Es más, dijo, me atrevería a decirle que nunca lo hubo. Porque, vamos a ver, quién podría llamarse de ese modo. nadie, hombre o mujer, para el caso es lo mismo. Nadie. No importa que usted lo busque, que tenga ese nombre escrito en un papel arrugado, que en ese papel debajo del nombre figure esta dirección. Tampoco creo que se trate de un equívoco. Simplemente pasa esto, usted busca un nombre que no tiene cuerpo, y un nombre sin cuerpo es nada más que lo ya dicho: un nombre vacío. O, para ser aún más estrictos, un vacío. Y no interprete que busco ponerme metafísico, dijo. Menos todavía esotérico. Soy estrictamente objetivo, un nombre vacío es a lo sumo un nombre sobre un papel. La dirección tampoco agrega ni quita nada, es también un nombre, con el agregado de un número, sobre un papel. Y acabamos de acordar que un nombre sobre un papel no es nada. Es un vacio, sin metafísica ni esoterismo. Que yo viva o esté aquí para contestar sus preguntas, no sirve tampoco de mucho. Una mera casualidad, una circunstancia fortuita. Hasta ociosa., podríamos decir, dado que, según hemos convenido, usted no busca a nadie. Puede irse tranquilo ahora, dijo, acabo de quitarle un peso de encima. Y vaya si lo es buscar un nombre vacío, buscar a nadie, y en la dirección donde no está.
Entró al departamento dando un puertazo y puteando.
-¿Qué te pasa viejo?-, le dijo su mujer.
-Lo de siempre, el hijo de puta del 5º “C”-
-¿Cuál?-
-El escritor. Otra vez me enredó con sus cosas raras. Renuncio.Que vaya otro a cobrarle las expensas atrasadas.
Primera parte (en cursiva) escrita por Alberto Ramponelli: coordinador de talleres literarios. Dirigió la revista literaria “Otras puertas”. Publicó varios relatos y novelas. Finalista del premio Clarín de novela (1998).
Segunda parte (sin cursiva) escrita por Salemo: no cordina. Una vez se dirigió a una revista literaria y lo sacaron por otra puerta. Publica en su blog. A veces lee Clarín.
Cuento :"Un papel Arrugado" de Alberto Ramponelli, leído en la revista "Ñ" y que me motivó a agregarle un final propio, sin permiso alguno del autor, al que pido disculpas si un día se entera.
jueves, 28 de febrero de 2008
Un ser superior- Salemo
Por fin había alcanzado la cima. Costó su buen esfuerzo, pero la satisfacción que sentía en ese momento compensaba con creces todo lo que había costado llegar hasta allí. No iba a negar que el principal motivo que lo impulsó a lograr alcanzar su objetivo era alimentar su propio ego, pero también lo hizo pensando en El Hombre, en todos los hombres. Esto demostraba sin duda alguna lo que era capaz de realizar un ser humano si ponía toda su voluntad en cumplir con cualquier objetivo que se proponga. Habían sido meses de un duro entrenamiento físico. Pero este no era el principal motor para cumplir la hazaña; todo hombre o mujer de este bendito planeta, contaba con los atributos naturales con que había sido dotado por esa inteligencia superior, aunque algunos necios aún insistían en negar su existencia. El nos dotó de una mentalidad superior; solo el hombre era capaz de amar y ser sensible en un grado muy por encima de cualquier otro ser vivo sobre el planeta, solo el hombre poseía un alma que lo perpetuaría luego de su desaparición física, su posibilidad de raciocinio era única e inimitable. Dominaba el planeta y era justo y lógico que así lo fuera.
Contempló el paisaje que lo rodeaba y sintió como su pecho se hinchaba de orgullo por pertenecer a la raza superior, a la dominante, a la única capaz de alcanzar la cima de esa escarpada montaña por medio del esfuerzo físico sí, pero también por el impulso que significaba estar seguro de lo que El Hombre era capaz de realizar.
Cientos de metros más abajo, revoloteaban unas aves que debido a la distancia no distinguía bien de que tipo se trataba. No importaba demasiado. Ni siquiera ellas,que contaban con esa habilidad, podían llegar hasta allí, no podían ni siquiera acercarse a lo que un solo hombre significaba.
Se permitió unos minutos de egoísmo, se los merecía sin duda. Había llegada hasta allí en solitario. Nunca había sido un gran atleta, lo quehacía engrandecer aún más su hazaña. Se entrenó duramente, incrementó un poco su masa muscular por medio de ejercicios y una dieta balanceada, llegó a un estado ideal de preparación y emprendió su camino sin vacilaciones. Un metro setenta y cinco de estatura, setenta kilos de peso, una mente lúcida y toda la voluntad que un ser humano poseía. No hacía falta nada más.
Decidió emprender el regreso. Nunca se había sentido tan feliz. Esto era el hombre, verdaderamente hecho a imagen y semejanza de Dios, su creador, su Padre.
Una pequeña, casi insignificante roca, precipitó el final. Se desprendió en el instante preciso que apoyaba su pié en ella, justo antes de que hubiera asegurado el arnés que lo mantenía sujeto. El cuerpo detuvo su caída varios cientos de metros más abajo y quedó completamente destrozado.
Las aves carroñeras que antes viera se empezaron a acercar. Sus mentes primitivas no alcanzaban a comprender la trascendencia del momento, no reconocían ni la grandeza de ese ser ni vieron alma alguna elevándose del cuerpo mutilado. Ni siquiera, al comenzar el festín, sabrían reconocer el metro setenta y cinco de estatura ni los setenta kilos de peso, y si pudieran hacerlo, sabrían que en toda comida, algo siempre se desperdicia.
FIN.
Salemo.
domingo, 24 de febrero de 2008
Treinta ficciones breves muy recomendables

En mi flamante rol de crítico literario,me permito recomendarles una serie de relatos que bajo el título de "Delicatessen",publicó Sergio Gaut vel Hartman en su E-revista Sinergia.
Solo quiero comentar que me resultó muy placentera la lectura de estos "relatos breves",y que por supuesto,unos me gustaron más que otros,no defraudándome ninguno de ellos.No haré una crítica individual de cada uno (sería muy pesado),solamente voy a resaltar los que me gustaron más,aclarando que quedan fuera de todo tipo de análisis los escritos por los ya conocidos y leídos por mí anteriormente.(Elvio E. Gandolfo,Sergio Gaut vel Hartman,Ana María Shua)Queda también excluído de esta seudo-crítica Ezequiel Gaut vel Hartman,por portador de apellido y no quedar el autor de este comentario como un chupamedias de baja catadura moral.
Encontrarán en el sitio una breve reseña de los autores.
Mis preferidos:
- Irse-Juan José Delaney.
- Expedición-Vladimir Stojnic.
- El terrible inspector Mordancio-Ricardo German Giorno.
- Paseo nocturno-Miguel Canel.
A modo de muestra y con la debida autorización del responsable de la publicación,aquí dejo uno de los relatos,volviendo a recomendar la lectura del resto en el lugar original de publicación.
Motivos y aclaración necesaria:está entre mis preferidos,el autor es tocayo mío y NO escribió "Juvenillia"(presten atención:sobra una letra en el apellido,burros)
Paseo nocturno-por Miguel Canel
Bajo del colectivo; la noche está hermosa, me digo, caminaré. De pronto tropiezo, ruedo por el suelo tras chocar con un bulto oscuro. Lo reconozco, es uno de esos que pululan y se juntan en la calle como si fueran sus dueños. Su piel negra y lustrosa se ha cortado con el accidente y de ella mana una sustancia inmunda. Siento olor a podrido.
Adivino a otros en las sombras, agazapados. Aunque sé que nunca atacan a la gente, trato de incorporarme de inmediato; resbalo torpemente, el ácido o lo que sea que ha derramado cubre la vereda. Miro a mí alrededor: en silencio, como si llegaran deslizándose en el viento, me rodean. La calle está vacía, la luz del farol ilumina sus cuerpos oscuros y brillantes. Ahora se cierran sobre mí formando una muralla. Quisiera arremeter contra ellos, pero me siento entumecido; la humedad del piso se filtra por mi espalda. ¿Acaso nuestros desechos ya no les alcanzan?
El viento arrecia y el muro que me rodea vacila, se tambalea; y ellos, gordos y rellenos, caen sobre mí. Se desmoronan y se rajan, se abren, vomitando mierda de pañales, huesos de pollo, envoltorios de medicamentos, cáscaras, memorias electrónicas.
Otro colectivo se acerca raudamente, pero el chofer no piensa detenerse: sólo ve un montón de bolsas de basura, a unos metros de la parada vacía.
viernes, 15 de febrero de 2008
Los dos reyes y los dos laberintos-Jorge Luis Borges
LOS DOS REYES Y LOS DOS LABERINTOS
JORGE LUIS BORGES
Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó construir un laberinto tan complejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía otro laberinto y que, si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribó sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: "¡Oh, rey del tiempo y sustancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que te veden el paso."
Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en mitad del desierto, donde murió de hambre y de sed. La gloria sea con Aquél que no muere.
(Incluido en El Aleph)
domingo, 3 de febrero de 2008
¿El hombre vuelve a la luna para quedarse?-Salemo.

¿El hombre vuelve a la Luna para quedarse?-Salemo.
Para el año 2020 el hombre podría vivir en la luna.En realidad,estaría en condiciones de establecer una base permanente en el satélite natural de la tierra.Científicos de distintas nacionalidades están de acuerdo en actualmente se cuenta con la tecnología necesaria para poder llevar a cabo este proyecto,sólo faltaría la aprobación de algunos gobiernos para poder financiarlo.
No supo bien por qué,pero de repente,recordó el momento en que había leído esa noticia,hacia ¿cuántos años? ¿treinta,o más?.Hoy era el 16 de Septiembre de 2038 y estaba en la Luna.Era su cumpleaños y estaba llorando.Si recordaba que era muy joven y cuantas esperanzadoras especulaciones se habian puesto en marcha en su cabeza con sólo leer aquel comentario en un periódico.
¡Que hermoso sería poder participar de un proyecto de ese tipo!Pero participar en serio,dejar de especular con el futuro,de querer generarlo desde unos pretenciosos y ,ahora caía en cuenta,mediocres intentos de poner sus ideas en escritos sobre hipotéticos acontecimientos por venir.
Por suerte,y por primera vez en su vida,tomaría una desición que marcaría su propio futuro.Dejaría de ser solo un espectador pasivo y haría lo posible por formar parte de aquello que se estaba gestando.
Trabajó mucho.Estudió mucho.Se preparó aún mucho más.Se contactó con las personas adecuadas.Y por fín,empezó a formar parte del proyecto del programa que volvería a llevar al hombre a la Luna,esta vez para quedarse a vivir en Ella.
Treinta años.Cuantas cosas pueden pasar en treinta años.Quizás para la historia de la humanidad,era un período de tiempo irrisorio,casi inexistente,una nada.Pero él no era la humanidad,era solo un hombre,y ese período de tiempo,significaban que ya no era joven,que sus hermosos sueños de futuro,eran ahora el presente y no eran tan hermosos.
Si.El hombre había,por fin,podido establecerse en la Luna,y el aportó lo suyo para que esto aconteciera.No había sido fácil.Mucho de lo que había sido planificado y ensayado mil veces en la Tierra,hasta no tener fallas,como suele suceder con muchos emprendimientos ,al llevarlos a la práctica en el terreno,habían fracasado.Pero fueron perseverantes,y,finalmente,el hombre logró conquistarla.Había señales inequívocas de que la humanidad había hecho pié en ella y ya no retrocedería hasta hacer del satélite "un nuevo hogar para los hombres y mujeres que quieran habitarla"como rezaban los anuncios oficiales de los gobiernos involucrados en el proyecto.
En los dos últimos años,una serie de acontecimentos producidos en su suelo,daban cuenta de la total adaptación del hombre al nuevo ámbito: luego de una primer avanzada de científicos y técnicos,llegó la primer oleada de colonos.Se realizaron los primeros casamientos y nacieron los primeros niños.Vinieron rapidamente las primeras infidelidades y los primeros divorcios,los primeros crímenes pasionales y los primeros huérfanos.Al poco tiempo,muchos de estos jóvenes,formaron las primeras pandillas de delincuentes.Llegaron,luego,las grandes industrias ,generando bienes de consumo masivo y una masiva contaminación.Se necesitó crear una moneda,para adquirir los nuevos bienesy así,surgieron las primeras diferencias sociales.La población se fué incrementando en forma acelerada y se amplió el territorio ocupado.Hubo que fabricar vehículos,pues las distancias eran ya muy grandes.Surgieron carreteras y los primeros accidentes de tránsito.Se decidió separar en dos partes,una al Norte y otra al Sur,los territorios ocupados,"para una mejor administración de los recursos".De ambos lados,surgieron líderes.Decidieron crear sus propias banderas,un himno que los diferenciara,delimitar exactamente ambos territorios y poner un nombre a cada uno.A fin de evitar problemas administrativos,el habitante de cada sector,debería limitarse a realizar sus actividades del lado que le correspondiera.Se crearon los primeros ejércitos necesarios para custodiar que esto se cumpliera.Surgieron las ideologías,por supuesto ,totalmente opuestas,de cada lado.Los primeros roces y escaramuzas,empezaron de forma casi natural.Un primer gran incidente fronterizo,el cruce de amenazas y finalmente la guerra entre ambos bandos,a esta altura,declarados acérrimos enemigos,había sido declarada hoy.
16 de Septiembre de 2038.El día de su cumpleaños;parecía una broma de mal gusto.Secó sus últimas lágrimas,acarició el arma.En el último instante,recordó a los pájaros,.(treinta años sin verlos)...ya nos los vería nunca más.
Nunca más...
lunes, 21 de enero de 2008
Historia verídica-Julio Cortázar
HISTORIA VERIDICA
A un señor se le caen al suelo los anteojos, que hacen un ruido terrible al chocar con las baldosas. El señor se agacha afligidísimo porque los cristales de anteojos cuestan muy caro, pero descubre con asombro que por milagro no se le han roto.
Ahora este señor se siente profundamente agradecido, y comprende que lo ocurrido vale por una advertencia amistosa, de modo que se encamina a una casa de óptica y adquiere en seguida un estuche de cuero almohadillado doble protección, a fin de curarse en salud. Una hora más tarde se le cae el estuche, y al agacharse sin mayor inquietud descubre que los anteojos se han hecho polvo. A este señor le lleva un rato comprender que los designios de la Providencia son inescrutables, y que en realidad el milagro ha ocurrido ahora.
domingo, 6 de enero de 2008
La mujer que está dentro mío.
Me costó admitirlo.No fué por vergüenza,más bien por el rechazo que sabía que recibiría.Es dificil luchar contra siglos de enseñanza,de haber escuchado que esto no era natural,que las distintas religiones lo consideraban practicamente un pecado mortal.Soportar la hipocresía de la iglesia católica,ya que todos sabemos,que en ella este comportamiento no le es ajeno.Personalmente,creo sin ánimo a exagerar,que sobre este comportamiento se sustentan la mayoría de sus miembros.Nunca fuí muy partidiario de la admiración que algunos tipos de seudo intelectuales,con ese asqueroso snobismo,sentían por las civilizaciones antiguas o por la supuesta "sabiduría"de unas tribus perdidas del amazonas o algún rincón africano ,que unos tilingos "exploradores" descubrían para hacer un documental para la BBC o el National Geographic.Siempre creí más en la civilización,en el hombre moderno,con su amplitud de criterios y su mentalidad abierta.Pero,después de confesarme con los que creía mis amigos,mis supuestos amigos sin falsos prejuicios,y haber sentido su rechazo,inclusive creí ver una cierta repulsión hacia mí cuando abriendoles mi corazón les hablé de lo que,habiendo estado latente desde hacía mucho tiempo,había decidido ya no reprimirlo más y desde hacía un par de días había decidido llevar a la práctica.Digo que esto me enseñó a revalorizar a esas tribus perdídas en el corazón africano,que con sus mentes en apariencia primitivas,había leído que de ninguna manera censuraban lo que yo era ahora,sino que inclusive lo avalaban y le inculcaban a sus hijos esta práctica desde muy pequeños.
Por todo esto,he decidido que no es aconsejable hacer alarde de mi descubierta nueva condición,pero de ninguna manera voy a renunciar a ser lo que soy.Mis amigos,dejarán de serlo,buscaré a aquellos que compartan esta forma de vida,tan digna como cualquier otra.Saciaré mis apetitos cuando sea necesario,por ahora con lo sucedido en mi iniciación he quedado bastante satisfecho,fué algo muy tierno,quizás debido a la juventud de quién me acompañó en mi primera experiencia(18 años,que maravilla).
Se resistió al principio,no lo entendía,pero logré al fín mi cometido.Su carne era realmente tierna.No diré que toda esa mujercita,está dentro mío,sumaría a mi pecado el de la gula.pero guardé el resto en la heladera,para cuando mi apetito se renueve.Sé esta vez voy a disfrutarlo más.
Salemo.
jueves, 3 de enero de 2008
Romeo y Julieta no tienen quien les escriba.
Me llegó a mi correo(constantemente me llegan cosas extrañas),coincidentemente,un par de pedidos en que dos ignotos aspirantes-según ellos-a escritores,donde me rogaban les ayudara a corregir un par de cosas de unos intentos de relatos que habían esbozado en sus blogs.Dichos relatos,realmente eran bastante flojos,de haber sido publicados tal cuál me llegaron,seguramente habrían de pasar totalmente inadvertidos,si es que alguna vez hubieran conseguido que algún alma piadosa les hubiera echado una mirada.Hice lo que pude con tan lamentables intentos,pues siempre me gustó ayudar a los que no cuentan con el talento suficiente,pero delatan un gran entusiasmo en lo que hacen.Tuve que editar y recortar casi todo si no el tedio hubiera sido inaguantable,pero creo que logré en parte mejorar las cosas.Aunque no fué tarea fácil.He aquí el resultado:
Romeo y Julieta no tienen quién les escriba.
En Verona,escena de la acción, dos familias de rango y calidad renuevan viejos odios con pasión y manchan con su sangre la ciudad. De la entraña fatal de estos rivales nacieron dos amantes malhadados, cuyas desgracias y funestos males enterrarán conflictos heredados. El curso de un amor de muerte herido y una ira paterna tan extrema que hasta el fin de sus hijos no ha cedido será en estas dos horas nuestro tema. Si escucháis la obra con paciencia, nuestro afán salvará toda carencia.
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¡Cuantas veces los hombres son felices
al borde de la muerte!Quienes los vigilan
lo llaman el último relámpago.¿Puedo yo
llamar a esto relámpago?Ah,mi amor,mi esposa,
la Muerte,que robó la dulzura de tu aliento,
no ha rendido tu belleza,no te ha conquistado.
En tus labios y mejillas sigue roja
tu enseña de belleza,y la Muerte
aún no ha izado su pálida bandera.
Tebaldo,¿estás ahí,en tu sangrienta mortaja?
¿Qué mejor favor puedo yo hacerte
que,con la misma mano que segó tu juventud,
matar la del que ha sido tu enemigo?
Perdóname,primo.¡Ah,querida Julieta!
¿Cómo sigues tan hermosa?¿He de creer
que la incorpórea muerte se ha enamorado
y que la bestia horrenda y descarnada
te guarda aquí,en las sombras,como amante?
Pues lo temo,contigo he de quedarme
para ya nunca salir de este palacio
de lóbrega noche.Aquí,aquí me quedaré
con los gusanos,tus criados.
Ah,aquí me entregaré a la eternidad
y me sacudiré de esta carne fatigada
el yugo de estrellas adversas.¡Ojos,mirad
por última vez!¡Brazos,dad vuestro último abrazo!
Y labios,puertas del aliento,¡sellad con un beso
un trato perpetuo con la ávida Muerte!
Ven,amargo conductor;ven áspero guía.
Temerario piloto,¡lanza tu zarandeado
navío contra la roca implacable!
Brindo por mi amor....
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En ese instante preciso,ni un segundo antes,ni un segundo después,el tiempo se detuvo.Congelados quedaron el joven amante y su paje escondido tras las sombras.¿Que extraño suceso estaba aconteciendo? ¿Quizás EL Señor,en su infinita bondad había decidido intervenir para evitar tan triste desenlace?.¿O quizás en su más infinita ira,castigaría en forma ejemplificadora a estos pecadores amantes,que se habían alejado de Sus enseñanzas,para entregarse a un lujurioso comportamiento inspirado seguramente por Satanás? La explicación,tal cuál deberían ser todas las explicaciones,era mucho más terrena,la "SECRETARÍA DE ASUNTOS ESTRAMBÓTICOS",creada muchos siglos después de que esta historia aconteciera,por su excelencia Sir Gaut vel Hartman,era en realidad la que había tomado cartas en el asunto,valiéndose para tal propósito con una herramienta que había imaginado un humilde escritor de literatura liviana y escapista,hacía ya muchos años,y que con los avances de la ciencia,por fín se había logrado construir. ¿Los motivos para utilizar todos los recursos disponibles de dicha Secretaría en pos de una misión que muchos tildaban de superflua y sin ningún beneficio práctico?.Nunca se conocieron,cómo suele suceder con muchas de las acciones emprendidas por los organismos de gobierno y que suelen escudarse bajo el ambiguo rótulo de "razones de estado". Se especuló sobre la influencia que habría tenido una supuesta amante del creador de la Oficina,haciendole promesas sobre unos"jueguitos especiales que tengo para vos,papito",si lograba que los jóvenes amantes no tuvieran ese final trágico,ya que le provocaban mucha tristeza y solía romper en llanto cada vez que los recordaba.Esto nunca fué confirmado,aunque era vox pópuli la debilidad que Sir Hartman sentía por las jovencitas que solian revolotear alrededor suyo.La cuestión es que se decidió intervenir,detener al joven antes de que bebiera la fatídica poción,y luego que despertara de su fingida muerte la joven amante,se los acondicionó a ambos,tanto física como mentalmente(la Oficina contaba con un completo equipo de especialistas para estos casos).Se determinó que lo mejor para ambos sería trasladarlos de lugar y de época,ya que en ese ámbito no sería posible un buen final para ellos.Luego que ambos desaparecieran del lugar,se desatarían una serie de acontecimientos entre ambas familias que no viene al caso relatar en esta oportunidad. Luego de algunos cabildeos se decidió el lugar y la época en que serían insertados para así tener una nueva oportunidad de ser felices.Fueron trasladados al año 1950,a un pueblito perdido en Sudamérica,luego de unos meses de "apoyo logístico para la adaptación e insertación en un nuevo ámbito",cómo se solía llamar a esta etápa de la misión.Pasado un tiempo,el monitoreo que se realizaba sobre los trasladados se fué espaciando cada vez más,hasta que fueron abandonados a su suerte, y luego,completamente olvidados,inclusive por la amante del Sir,la que ,dicho sea de paso,ya había sido reemplazada por una más jóven y apetitosa.Lo último que se supo de ellos,es que él,llevado por diversos motivos,llegó a la vejez con un grado militar y seguía acompañado por ella,aunque no se sabía nada sobre si la felicidad les había sido otorgada o no.Hasta que hace un par de años,Fix Pérez,un empleado de carácter melancólico encargado de la sección "archivos" de la "SECRETARÍA DE ASUNTOS ESTRAMBÓTICOS",en su oficina plagada de reproducciones de Max Ernst y vasos de plástico con restos de brandy,mientras trataba de hallar algo que había perdido,encontró un folio que contenía bajo el rótulo "Informe final sobre los amante de Verona y su traslado",las anotaciones que a continuación podrán leer.
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Ella apareció en la puerta, espectral, iluminada desde abajo por la lámpara casi extinguida.
La apagó antes de entrar al mosquitero. Pero siguió hablando.
—Vamos a hacer una cosa —la interrumpió el coronel.
—Lo único que se puede hacer es vender el gallo —dijo la mujer.
—También se puede vender el reloj.
—No lo compran.
—Mañana trataré de que Álvaro me dé los cuarenta pesos.
—No te los da.
—Entonces se vende el cuadro.
Cuando la mujer volvió a hablar estaba otra vez fuera del mosquitero. El coronel percibió su respiración impregnada de hierbas medicinales.
—No lo compran —dijo.
—Ya veremos —dijo el coronel suavemente, sin un rastro de alteración en la voz—. Ahora duérmete. Si mañana no se puede vender nada, se pensará en otra cosa.
Trató de tener los ojos abiertos, pero lo quebrantó el sueño. Cayó hasta el fondo de una sustancia sin tiempo y sin espacio, donde las palabras de su mujer tenían un significado diferente. Pero un instante después se sintió sacudido por el hombro.
—Contéstame.
El coronel no supo si había oído esa palabra antes o después del sueño. Estaba amaneciendo. La ventana se recortaba en la claridad verde del domingo. Pensó que tenía fiebre. Le ardían los ojos y tuvo que hacer un gran esfuerzo para recobrar la lucidez.
—Qué se puede hacer si no se puede vender nada —repitió la mujer.
—Entonces ya será veinte de enero —dijo el coronel, perfectamente consciente—. El veinte por ciento lo pagan esa misma tarde.
—Si el gallo gana —dijo la mujer—. Pero si pierde. No se te ha ocurrido que el gallo puede perder.
—Es un gallo que no puede perder.
—Pero suponte que pierda.
—Todavía faltan cuarenta y cinco días para empezar a pensar en eso —dijo el coronel.
La mujer se desesperó.
—Y mientras tanto qué comemos —preguntó, y agarró al coronel por el cuello de la franela. Lo sacudió con energía—. Dime, qué comemos.
El coronel necesitó setenta y cinco años —los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto— para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder.
— Mierda.
Fin-
Salemo-
Agradecimientos:
Por sus desinteresadas y humildes colaboraciones a:
William Shakespeare,por el principio de la historia.(www.algohueleapodridoendinamarca.blogspot.com)
Gabriel García Marquez,por el final.(www.volviendoamacondo.blogspot.com)
H.G.Wells,por su máquina del tiempo.
Sergio Gaut vel Hartman,autor original de la idea de la SECRETARÍA DE ASUNTOS ESTRAMBÓTICOS,por actuar en la obra sin haberle pedido su autorización,y aclarando además que su comportamiento en la misma ,posiblemente no se condiga en absoluto con la realidad.
Fix Perez Bracamonte,por lo mismo.
AVISO IMPORTANTE:en caso de sentir náuseas,dolores de cabeza,somnolencia u otros síntomas,saltearse la parte del relato que se encuentra entre las líneas punteadas.Siempre será un placer leer el resto.
Aclaración por si acaso:los blogs son falsos.Si quieren pueden usar los nombres,aunque el de willy me está gustando.
miércoles, 26 de diciembre de 2007
Un juguete para Juliette-Robert Bloch

Juliette entró en su dormitorio, sonriendo, y un millar de Juliettes le devolvieron la sonrisa. Porque todas las paredes estaban pandadas con espejos, y el techo estaba formado por paneles empotrados que reflejaban su imagen.
Por todos lados donde mirara podía ver los rubios rizos que enmarcaban los rasgos llenos de sensibilidad de un rostro que era una radiante amalgama de niña y ángel; un sorprendente contraste con la rubicunda y carnosa revelación de su cuerpo de mujer bajo la diáfana ropa.
Pero Juliette no se sonreía a sí misma. Sonreía debido a que sabía que el Abuelo estaba de vuelta y le habría traído otro juguete. Dentro de unos momentos sería descontaminado y se lo entregaría, y deseaba estar preparada.
Juliette giró el anillo en su dedo y los espejos se oscurecieron. Otro giro oscurecería enteramente la habitación; un giro en sentido contrario y los espejos volverían a brillar. Todo era cuestión de elegir..., pero ése era el secreto de la vida. Elegir, por el puro placer de hacerlo.
¿Y qué le complacía hacer esta noche?
Juliette avanzó hacia uno de los paneles de espejo y pasó su mano ante él. El cristal se deslizó hacia un lado, revelando una hornacina tras él; una abertura en forma de ataúd excavada en la roca sólida, con la bota de tortura y las empulgueras situadas a sus alturas correspondientes.
Vaciló un momento; no había jugado a ese juego desde hacía años. Otra vez, quizá. Juliette agitó su mano y el espejo se deslizó, cubriendo de nuevo la abertura.
Erró lentamente a lo largo de la hilera de paneles, haciendo gestos a medida que andaba, deteniéndose para inspeccionar uno tras otro lo que había detrás de los espejos. Allí estaba el potro; allí, bien alineados, los látigos de púas colocados contra la oscura madera pulida. Y allí estaba la mesa de disección, con cientos de años de antigüedad, con sus exóticos instrumentos; tras el siguiente panel, los cables y electrodos que producían esas muecas tan extrañas y esas contorsiones de agonía, por no hablar de los gritos. Por supuesto, los gritos no importaban en una habitación a prueba de ruidos.
Juliette se dirigió hacia la pared lateral y agitó de nuevo su mano; el obediente cristal se deslizó a un lado, y se quedó contemplando un juguete que casi había olvidado. Era una de las primeras cosas que el Abuelo le había traído, y era muy vieja, parecida a la caja de una momia. ¿Cómo la había llamado?... La Doncella de Hierro de Nuremberg, eso era...; con las afiladas púas de acero llenando la tapa por su interior. Encadenabas a un hombre dentro, y luego hacías girar la pequeña manivela que cerraba la tapa, siempre muy suavemente, y las púas atravesaban la muñecas y los codos, las rodillas y los tobillos, las ingles y los ojos. Tenías que ir con cuidado para no excitarte e ir demasiado de prisa, o te perdías toda la diversión.
El Abuelo le había enseñado cómo funcionaba, la primera vez que le había traído un juguete realmente vivo. Y luego, el Abuelo se lo había mostrado todo. Le había enseñado todo lo que sabía, puesto que era muy sabio. Incluso le había dado su nombre —Juliette—, sacándolo de uno de los viejos libros impresos que había descubierto escritos por el filósofo De Sade.
El Abuelo le había traído libros del Pasado, al igual que le había traído los juguetes. Era el único que tenía acceso al Pasado, puesto que era el dueño del Viajero.
El Viajero era un mecanismo muy ingenioso, capaz de alcanzar las frecuencias vibratorias que lo liberaban de los lazos del tiempo. En reposo, era simplemente un artefacto parecido a una gran caja cúbica, del tamaño de una habitación pequeña. Pero cuando el Abuelo accionaba los controles y se iniciaba la oscilación, la caja se volvía borrosa y desaparecía. Estaba todavía allí, decía el Abuelo —al menos la matriz permanecía allí, como un punto fijo en el espacio y en el tiempo—, pero cualquier cosa o cualquier persona que estuvieran dentro del cubo podía moverse libremente por el Pasado hasta el lugar para el cual estuvieran programados los controles. Por supuesto eran invisibles cuando llegaban allí, pero en realidad eso constituía una ventaja, particularmente cuando se quería encontrar cosas y traerlas. El Abuelo había traído algunos objetos realmente interesantes desde lugares casi míticos —la gran biblioteca de Alejandría, la Pirámide de Keops, el Kremlin, el Vaticano, Fort Knox—, todos los lugares donde estaban almacenados los tesoros y el conocimiento que había existido hada miles de años. Le gustaba ir a esa parte del Pasado, el período antes de las guerras termonucleares y las edades reboticas, y coleccionar cosas. Naturalmente, los libros, las joyas y los metales no tenían utilidad, excepto para un anticuario, pero el Abuelo era un romántico y le gustaban los viejos tiempos.
Era extraño pensar en él como en el dueño del Viajero, pero por supuesto él no había sido su creador. El padre de Juliette era quien lo había construido realmente, y el Abuelo tomó posesión de él después de que su padre muriera. Juliette sospechaba que el Abuelo había matado a su padre y a su madre cuando ella era todavía un bebé, pero nunca había podido estar segura de ello. Tampoco importaba; el Abuelo era siempre muy bueno con ella, y además, pronto iba a morirse, y entonces ella sería la dueña del Viajero. Acostumbraban a bromear frecuentemente sobre ello.
—He hecho de ti un monstruo —decía el Abuelo—. Y algún día tú terminarás destruyéndome. Tras lo cual, por supuesto, procederás a destruir todo el mundo... o lo que queda de él.
—6Y no tienes miedo? —le pinchaba ella.
—Claro que no. Ése es mi sueño..., la destrucción de todo. Un final para esta estéril decadencia. ¿Te das cuenta de que hubo un tiempo en que había más de tres mil millones de habitantes en este planeta? ¡Y ahora hay menos de tres mil! Menos de tres mil, encerrados en estos Domos, prisioneros de sí mismos y encerrados para siempre, gracias a los pecados de sus padres, que envenenaron no sólo el mundo exterior sino también el espacio abierto en su intento de transformar el orden atómico del universo. La humanidad está ya virtualmente extinta; lo único que harás tú será acelerar el final.
—Pero ¿no podríamos ir hacia atrás, a otro tiempo, en el Viajero? —preguntaba ella.
—¿Hacia atrás a qué tiempo? El continuum es incambiable; un acontecimiento conduce inexorablemente a otro, eslabones todos de una cadena que nos conduce al presente y a su inevitable fin de destrucción. Gozamos de una supervivencia individual temporal, sí, pero de ninguna finalidad. Y ninguno de nosotros está capacitado para vivir en un ambiente más primitivo. De modo que quedémonos aquí y extraigamos todo el placer que podamos de este momento. Mi placer es ser el único poseedor y usuario del Viajero. En cuanto al tuyo, Juliette...
El Abuelo siempre se reía entonces. Ambos se reían, porque sabían cuál era el placer de ella.
Juliette mató su primer juguete cuando tenía once años..., un muchachito. El Abuelo se lo había traído como un regalo especial, de algún lugar del Pasado, para sus elementales juegos sexuales. Pero él no quería cooperar, y ella perdió la calma y lo golpeó hasta matarlo con una barra de acero. De modo que el Abuelo le trajo otro juguete un poco mayor, de piel morena, y éste cooperó estupendamente; pero al final ella se cansó de él, y un día mientras estaba durmiendo en su cama lo ató y fue a buscar un cuchillo.
Experimentando un poco antes de que muriera, Juliette descubrió nuevas fuentes de placer, y por supuesto el Abuelo se enteró. Fue entonces cuando la bautizó «Juliette»; pareció aprobarlo con entusiasmo, y a partir de entonces le trajo los juguetes que ella guardaba detrás de los espejos en su dormitorio. Y en sus incesantes viajes al Pasado fue trayéndole nuevos juguetes.
Siendo invisible, podía encontrarle casi cualquier cosa en sus viajes; todo lo que tenía que hacer era utilizar un aturdidor y transportarlos de vuelta. Por supuesto, cada juguete tenía que ser descontaminado muy cuidadosamente; el Pasado pululaba de extraños microorganismos. Pero una vez los juguetes se habían vuelto adecuadamente antisépticos eran entregados a Juliette para su placer, y durante los últimos siete años no había dejado de divertirse.
Siempre era delicioso ese momento de anticipación antes de que llegara un nuevo juguete. ¿Cómo sería? El Abuelo era muy considerado; ante todo, se aseguraba de que los juguetes que le traía pudieran hablar y comprender Inglés, o «inglés», como lo llamaban en el Pasado. La comunicación verbal era a menudo importante, sobre todo si Juliette deseaba seguir los preceptos del filosofo De Sade y gozar de alguna forma de relación sexual antes de adentrarse en placeres más intensos.
Pero siempre existía esa anticipación. Este juguete ¿sería joven o viejo, salvaje o domesticado, masculino o femenino? Los había tenido de todo tipo, y cada posible combinación. A veces los mantenía vivos durante días antes de cansarse de ellos... o antes de que las sutilidades de que ella era capaz les hicieran expirar. En otras ocasiones deseaba que todo ocurriera muy rápidamente; esta noche, por ejemplo, sabía que se sentiría apaciguada tan sólo por la acción más primitiva y directa.
Una vez se hubo dado cuenta de esto, Juliette dejó de jugar con sus paneles de espejos y se dirigió directamente hacia la gran cama. Echó abajo el cobertor, y rebuscó bajo la almohada hasta que lo encontró. Sí, aún seguía allí..., el gran cuchillo con la larga y cruel hoja. Ahora sabía lo que iba a hacer: llevaría el juguete con ella a la cama y luego, precisamente en el momento adecuado, combinaría sus placeres. Si podía controlar el momento exacto de utilizar su chuchillo...
Se estremeció de anticipación; luego de impaciencia.
¿Qué clase de juguete sería? Recordó aquel otro, suave y frío..., Benjamín Bathurst era su nombre, un diplomático inglés del tiempo que el Abuelo llamaba las Guerras Napoleónicas. Oh, había sido suave y frío hasta que ella lo había seducido con su cuerpo y lo había llevado a la cama. Y luego había habido aquella aviadora norteamericana de un poco después en el Pasado; y en una ocasión, como un regalo muy especial, toda la tripulación de un velero llamado Mane Celeste. ¡Le habían durado semanas.
Sorprendentemente, en ocasiones había llegado incluso a leer cosas sobre sus juguetes después. Porque cuando el Abuelo se acercaba a ellos con su aturdidor y los traía aquí, desaparecían para siempre del Pasado, y si de alguna forma eran conocidos o importantes en su tiempo, tales desapariciones eran notadas. Así, algunos de los libros del Abuelo relacionaban «misteriosas desapariciones» que ocurrían de tanto en tanto y que por supuesto nunca eran explicadas. ¡Qué delicioso era todo aquello!
Juliette palmeó la almohada, ahuecándola, y volvió a dejarla en su sitio, deslizando debajo el cuchillo. Ya no podía esperar más; ¿qué era lo que lo estaba entreteniendo?
Se obligó a dirigirse hacia una abertura y pulsar un vaporizador, desvistiéndose mientras la perfumada neblina bañaba su cuerpo. Aquél era el último toque de seducción... Pero ¿por qué no llegaba aún su juguete?
De pronto, la voz de su Abuelo le llegó desde el altavoz.
—Querida, te envío una pequeña sorpresa.
Eso era lo que decía siempre; formaba parte del juego.
Juliette soltó el mando del comunicador.
—No me tengas más sobre ascuas —suplicó—. Dime cómo es.
—Es un inglés. De la época victoriana. Muy formal y educado, por lo que parece.
—¿Joven? ¿ Guapo?
—Pasable. —El Abuelo dejó escapar una risita—. Tus apetitos te traicionan, querida.
—¿Quién es..., alguien de los libros?
_Ignoro su nombre. No encontramos identificación durante > \ descontaminación. Pero por sus ropas y modales, y el pequeño maletín negro que llevaba cuando lo descubrí a primeras horas de esta madrugada, calculo que debe de ser un médico regresando de alguna llamada de urgencia.
Juliette sabía lo que eran los «médicos» por sus lecturas, por supuesto; como sabía lo que significaba «Victoriano». De algún modo, la combinación parecía correcta.
—6Formal y educado? —rió—. Entonces me temo que va a sufrir un fuerte shock.
El Abuelo rió también.
—Tienes algo en mente, estoy seguro.
—Sí.
—6Puedo mirar?
—Por favor..., no esta vez.
—Muy bien.
—No te enfades, querido. Te quiero.
Juliette cortó la comunicación. Justo a tiempo, porque la puerta se estaba abriendo, y el juguete entró.
Ella lo miró, dándose cuenta de que el Abuelo había dicho la verdad. El juguete era un hombre de unos treinta y tantos años, atractivo pero no guapo. No podía serlo, enfundado en aquel traje oscuro y con aquellas ridiculas patillas. Había algo casi deprimentemente refinado y amanerado en él, un aire de embarazada represión.
Y por supuesto, cuando vio a Juliette en su ropa casi transparente, y la cama rodeada de espejos, realmente enrojeció.
Esa reacción sedujo completamente a Juliette. Un Victoriano enrojeciendo, con la constitución de un toro... ¡e ignorante de que aquél era su matadero!
Era tan divertido que no pudo dominarse; avanzó inmediatamente y lo rodeó con sus brazos.
—¿Quién..., quién es usted? ¿Dónde estoy?
Las preguntas habituales, formuladas de la forma habitual. Normalmente, Juliette se hubiera divertido dando respuestas evasivas destinadas a desconcertar y a excitar a su víctima. Pero esta noche sintió una impaciencia que no hizo más que aumentar cuando abrazó al juguete y lo empujó hacia la cama que aguardaba.
El juguete empezó a respirar pesadamente, reaccionando. Pero seguía desconcertado.
—Dígame..., no comprendo. ¿Estoy vivo? ¿O esto es el cielo? Las ropas de Juliette se abrieron cuando ella se tendió de espaldas.
—Estás vivo, querido —murmuró—. Maravillosamente vivo. —Se echó a reír cuando empezó a probar su afirmación—. Pero mucho más cerca del cielo de lo que piensas.
Y para probar esa afirmación, su mano libre se deslizó bajo la almohada y buscó a tientas el cuchillo.
Pero el cuchillo ya no estaba allí. De alguna forma, había hallado el modo de abrirse camino hasta la mano del juguete. Y el juguete ya no era formal y educado; su rostro era como algo surgido de una pesadilla. Sólo un atisbo, antes de que el cegador destello de la hoja del cuchillo se abatiera sobre ella, una y otra y otra vez...
La habitación, naturalmente, era a prueba de ruidos, y había mucho tiempo. No descubrieron lo que quedaba del cuerpo de Juliette hasta pasados varios días.
Allá en Londres, tras el último y misterioso crimen cometido a primeras horas de la madrugada, jamás se encontró a Jack el Destripador...
viernes, 21 de diciembre de 2007
Cargo de conciencia-Salemo
Pidiendo las disculpas del caso y bajo la firme promesa de subir en breve algún relato que compense la segura dificil lectura de este,me animo hoy a dejar a su,espero,misericordiosa,consideración,algo que cómo aficionado me atreví a escribir,No podrán negar mi modestia.
Los dejo en compañía de:
Cargo de conciencia.por Salemo
Se despertó ,o mejor sería decir que dejo de estar entredormido,para despabilarse del todo,como le estaba sucediendo cada vez con más frecuencia.
Ya era un hecho,el insomio se había convertido en algo con lo que tendría que lidiar de ahora en más .Sabia que la solución estaba en sus manos,pero dejar de lado esos miedos no era para él algo fácil de resolver.
Cómo sucede casi siempre,tardó un largo tiempo en darse cuenta que tenia un problema,ya que al principio no sólo no vió motivo alguno para considerar esta cuestión,más bien todo lo contrario,su nueva actividad le parecía algo con lo que iba a solucionar muchas cosas de su vida,por lo menos en lo que respecta a llenar con algo productivo esos largos días de ocio,primero buscados y disfrutados y que luego,apurados por la realidad,se convierten en angustias varias, cómo empezar a formularse molestas preguntas del tipo qué quiero de la vida,qué es la vida ,de donde venimos,hacia donde vamos y por sobre todo,que voy a comer hoy,donde voy a dormir y de qué voy a vivir.
En esta etapa de su vida,joven ,pero quizás,como dejaban entrever algunos amigos y parientes ( la palabra “vago”solía estar presente),era hora de “sentar cabeza”.
Los primeros tiempos en su nueva actividad (la primera productiva)resultaron muy excitantes,el conocer nuevas personas,un ambiente totalmente desconocido para él hasta entonces y por sobre todo,la manera en que había ingresado a ese lugar .
Quizás se debiera a sus divagues ,que en esa etapa de su vida eran cada vez más constantes,pero él estaba seguro que habia sido elegido de alguna forma misteriosa para ocupar ese lugar,se sentía como alguien muy especial para ocupar un puesto muy especial en un lugar muy especial.
Cómo muchas otras cosas en esta vida,eso fue solo al principio,ya que luego de cierto tiempo,el hombre tiende a tornar rutinaria cualquier tipo de experiencia, y por supuesto él no fue la excepción. El tiempo fue pasando,hizo lo que todos (o casi todos)hacemos: salimos,conocemos a alguien con quién congeniamos un poco más que con otros,nos casamos (o no),tenemos hijos(o no).
Hasta aquí ,una vida medianamente normal,pero,él padecía un problema que casi siempre complica la vida de las personas: solía “pensar demasiado”,peor aún ,solía analizar las cosas demasiado ( vos siempre le buscas la quinta pata al gato,le decía un amigo más “simple” y quizás más feliz).
Los verdaderos problemas comenzaron a partir de leer cierta estadística en el diario,una mañana de domingo en la que nada parecía presagiar el cambio ,no brusco ,pero si progresivo en su vida.
Después del mediodía, rutinario como siempre,fue a descansar un rato,(como siempre),ya que se levantaba temprano para poder hacer algunas cosas que en días de semana no podía realizar por falta de tiempo,y ,(como siempre),luego escucharía los partidos de futbol.
Sin saber porqué,no podía dormirse.Al rato supo porqué:la estadística del diario, que había leído esa mañana.Y en ese momento,surgió el problema,empezó a pensar y enseguida a analizar.Desde ese fatal instante todo fuè de mal en peor.
Por primera vez se dio cuenta de que su trabajo no era cualquier trabajo- lo que no le había molestado demasiado hasta ese dia -, al sospechar que “algo” estaba mal .
Esa noche,casi no habló durante la cena.Se acostó temprano y se durmió tarde.
El lunes se presentó a trabajar ( como siempre)pero ya con otro ánimo distinto al que lo había echo en los últimos años.
En el tiempo que hacia que estaba allí ,la actividad que desarrollaba junto a otro “grupo de elegidos”,como le decian sus superiores,le pareció muy excitante,lo hacia sentir superior a muchos de sus amigos y jugaba al misterioso cuando se hablaba de trabajo.
Nunca tuvo ningún cargo de conciencia,ni cuestionaba lo que allí se desarrollaba,siempre creyó,o mejor,le hicieron creer,que aquello no solo era muy necesario,sino que "imprescindible para toda la humanidad”,como solía decir el Jefe.
Pero,queda demostrado lo mal que puede hacer si se cuenta con las condiciones y la persona adecuada,leer los diarios los domingos a la mañana.
A pesar de lo especial de las tareas que allí se realizaban,se cumplía con cierta rutina burocrática,habia un fichero que habia que usar al entrar y al salir,aunque los horarios eran más flexibles e inclusive contaban con un pequeño bar (cuyo consumo era descontado a fin de mes).En muchos aspectos se parecía a una empresa común y corriente.
Esa semana le pareció más larga que nunca,su humor cambiaba constantemente.el lunes.con muchas dudas,el martes con muchas dudas y alguna certeza,el miercoles,confusión e impotencia,jueves:menos certezas y al mismo tiempo menos dudas,llegó al viernes con dudas,certezas,confusión,impotencia …y se le sumó el miedo.Primero fué el miedo superficial,mundano;pronto cumpliría cincuenta años y si dejaba su trabajo,se preguntó de que viviría,ya que le resultaría dificil a esa edad conseguir empleo.
Luego,a medida que pensaba (otra vez su problema) en lo que quería (¿debía?)hacer ,surgió otro miedo más profundo :cómo reaccionarian sus jefes cuando les comunicase su decisión.Se dio cuenta que no solamente estaba en juego su subsistencia,estaría en juego su propia vida,ahora que había descubierto las verdaderas intenciones de lo que allí se desarrollaba.
Pasó otra semana sin que se animara a tomar ninguna decisión.Sabía que su comportamiento no era normal y en su trabajo esto comenzaba a notarse.
Al fin,luego de ver que también esto se estaba reflejando en su propia casa,decidió que no podría enfrentar solo el problema.
Tenía que buscar ayuda.
Aunque nunca creyó demasiado en la psicología (decía que como el paciente siempre tenía el problema y la solución en su propia mente , el “especialista” solo escuchaba,citaba a Freud o Lacan según correspondiera,cobraba SIEMPRE la consulta y esperaba que por inercia se solucionara o no el problema), terminó por consultar a un amigo Psicólogo ,Alberto, al cual el llamaba “escuchador profesional”.
Al ver que después de varias charlas en que Alberto,trató de convencerlo de lo “exagerado de tus ideas,llevado por tu afán de protagonismo y evidentemente por acontecimientos acaecidos en tu temprana infancia, a raiz de un destetete prematuro te llevaron elaborar toda esta descabellada idea de un complot".Estás un poco paranoico,fue el diagnóstico.
Luego de esta última charla ,quedó más convencido que nunca,no solo a la gente común (gente como él),le habían echo un sutíl lavado de cerebro,también a aquellos que se suponía más preparados y supuestamente duchas en "cosas de la mente",los habían envuelto en una maraña de falsas alternativas que les impedían tomar conciencia de la nefasta realidad que él ahora había descubierto.
Hizo un último intento para no tener que asumir en soledad lo que él sabía iba a ser la decisión más importante de su vida.Hablaría con su mujer.
Fue difícil comenzar a hablar,pero enseguida las palabras fueron surgiendo en forma que el creyó muy fluídas.Cuando terminó de hablar,solo recibió una mirada extraña y una frase : vos estás muy mal.
Extrañamente,esa noche,el camino hacia el convencimiento final de lo que debía hacer,se fué allanando;las charlas con su amigo y con su mujer,aunque no habían logrado el apoyo y la contensión que el había esperado,lograron,por una especie de efecto contrario,darle una mayor seguridad en sus convencimientos.Por primera vez iba a sincerarse completamente sobre la actividad que tan livianamente había desarrollado en los últimos años.
Ya no era una justificación decirse a sí mismo,que el sólo era una pieza menor en todo este entramado,ni que si no lo hiciera él lo haría otro,la verdad era una sola : colaboraba en la construcción de armas de destrucción masiva y.aunque ésta era utilizada en forma tal que el común de la gente ni siquiera sospechaba de su existencia como tal,la cantidad de victimas se incrementaba en forma constante.
A partir de ese momento los acontecimientos se desarrollaron en forma vertiginosa.
Comprendió su error demasiado tarde,no tendría que haber abierto la boca.
A los dos días ,su amigo Alberto,pagó las consecuencias y ya estaba inserto en las fatídicas estadísticas que en su momento habían despertado su conciencia y al mismo tiempo ,desatado las consecuencias teribles que sabia iban a acontecer.
El primer error fue no percatarse que su comportamiento sospechoso durante la semana siguiente a la que comenzaron sus dudas llamaría la atención y sus superiores actuarián en consecuencia.
Tres dias después le tocó a su mujer.Las estadísticas subían.
Ya no había lugar para dudas.Tenía a sus hijos,tenía otros amigos y aunque no se hubiese referido al tema con ellos ,no podia asegurar que estuvieran a salvo.
Siempre consideró al suicida como a un cobarde,aquél que elegía el camino más fácil con una falsa excusa.La decisión había sido tomada:en el último instante pensó (justificó),que quizás morir para salvar a otros,era una de las excusas válidas para hacerlo.Al ya no estar él,quizás sus allegados estuvieran a salvo.
Nuca supo la verdad: otro ocupó su lugar,alguien que seguramente tomaría su tarea como rutinaria y a pesar de leer muchos domingos de su vida el periódico,no tuviera el mismo problema que él y solamente pensara lo estrictamente necesario,evitandose así unos cuantos problemas.
Por cierto,las últimas estadísticas hablan de:
3.300 muertes diarias en el mundo.
o,23.100 muertes semanales
o,99.000 muertes mensuales
o,1.204.500 muertes por año.
Tampoco hay forma de que supiera (allá no hay nada...,"nunca más,dijo el cuervo),que ni sus hijos,ni sus amigos,ni ninguno de nosotros estaría completamente a salvo desde aquél fatídico día en que Daimler y Benz,en el año 1886,inventaron el automóvil.
Fin.
Salemo
Resulta muy utópico creer en un obrero de una fábrica de automóviles,llevado por un cargo de conciencia a tal estado de paranoia,tan utópico como pensar en una fácil solución para poder controlar un "arma"que se está llevando demasiadas vidas todos los días.
Pero algo habría que hacer.
lunes, 17 de diciembre de 2007
Conducta en los velorios-Julio Cortázar
Con este humilde acto,doy por comenzado una sección en donde aquel que se aventure a dar una vuelta por este blog avenido a pequeña caja de Pandora,tenga un lugar a donde huir de tanta mescolanza de temas,opiniones sin demasiado fundamentos ,y otras yerbas.Bajo la no muy original,pero sí descriptiva etiqueta de "sala de lectura",iré subiendo algunos escritos que me parece valen la pena leer.Para arrancar y cómo ya habrán visto más arriba,un peso pesado de la literatura universal.Los dejo con:
Conducta en los velorios de Julio Cortázar
No vamos por el anís, ni porque hay que ir. Ya se habrá sospechado: vamos porque no podemos soportar las formas más solapadas de la hipocresía. Mi prima segunda, la mayor, se encarga de cerciorarse de la índole del duelo, y si es de verdad, si se llora porque llorar es lo único que les queda a esos hombres y a esas mujeres entre el olor a nardos y a café, entonces nos quedamos en casa y los acompañamos desde lejos. A lo sumo mi madre va un rato y saluda en nombre de la familia; no nos gusta interponer insolentemente nuestra vida ajena a ese dialogo con la sombra. Pero si de la pausada investigación de mi prima surge la sospecha de que en un patio cubierto o en la sala se han armado los trípodes del camelo, entonces la familia se pone sus mejores trajes, espera a que el velorio este a punto, y se va presentando de a poco pero implacablemente.
En Pacífico las cosas ocurren casi siempre en un patio con macetas y música de radio. Para estas ocasiones los vecinos condescienden a apagar las radios, y quedan solamente los jazmines y los parientes, alternándose contra las paredes. Llegamos de a uno o de a dos, saludamos a los deudos, a quienes se reconoce fácilmente porque lloran apenas ven entrar a alguien, y vamos a inclinarnos ante el difunto, escoltados por algún pariente cercano. Una o dos horas después toda la familia esta en la casa mortuoria, pero aunque los vecinos nos conocen bien, procedemos como si cada uno hubiera venido por su cuenta y apenas hablamos entre nosotros. Un método preciso ordena nuestros actos, escoge los interlocutores con quienes se departe en la cocina, bajo el naranjo, en los dormitorios, en el zaguan, y de cuando en cuando se sale a fumar al patio o a la calle, o se da una vuelta a la manzana para ventilar opiniones políticas y deportivas. No nos lleva demasiado tiempo sondear los sentimientos de los deudos más inmediatos, los vasitos de caña, el mate dulce y los Particulares livianos son el puente confidencial; antes de media noche estamos seguros, podemos actuar sin remordimientos. Por lo común mi hermana la menor se encarga de la primera escaramuza; diestramente ubicada a los pies del ataúd, se tapa los ojos con un pañuelo violeta y empieza a llorar, primero en silencio, empapando el pañuelo a un punto increíble, después con hipos y jadeos, y finalmente le acomete un ataque terrible de llanto que obliga a las vecinas a llevarla a la cama preparada para esas emergencias, darle a oler agua de azahar y consolarla, mientras otras vecinas se ocupan de los parientes cercanos bruscamente contagiados por la crisis. Durante un rato hay un amontonamiento de gente en la puerta de la capilla ardiente, preguntas y noticias en voz baja, encogimientos de hombros por parte de los vecinos. Agotados por un esfuerzo en que han debido emplearse a fondo, los deudos amenguan en sus manifestaciones, y en ese mismo momento mis tres primas segundas se largan a llorar sin afectación, sin gritos, pero tan conmovedoramente que los parientes y vecinos sienten la emulación, comprenden que no es posible quedarse así descansando mientras extraños de la otra cuadra se afligen de tal manera, y otra vez se suman a la deploración general, otra vez hay que hacer sitio en las camas, apantallar a señoras ancianas, aflojar el cinturón a viejitos convulsionados. Mis hermanos y yo esperamos por lo regular este momento para entrar en la sala mortuoria y ubicarnos junto al ataúd. Por extraño que parezca estamos realmente afligidos, jamás podemos oír llorar a nuestras hermanas sin que una congoja infinita nos llene el pecho y nos recuerde cosas de la infancia, unos campos cerca de Villa Albertina, un tranvía que chirriaba al tomar la curva en la calle General Rodríguez, en Bánfield, cosas asi, siempre tan tristes. Nos basta ver las manos cruzadas del difunto para que el llanto nos arrase de golpe, nos obligue a taparnos la cara avergonzados, y somos cinco hombres que lloran de verdad en el velorio, mientras los deudos juntan desesperadamente el aliento para igualarnos, sintiendo que cueste lo que cueste deben demostrar que el velorio es el de ellos, que solamente ellos tienen derecho a llorar así en esa casa. Pero son pocos, y mienten (eso lo sabemos por mi prima segunda la mayor, y nos da fuerzas). En vano acumulan los hipos y los desmayos, inutilmente los vecinos más solidarios los apoyan con sus consuelos y sus reflexiones, llevándolos y trayéndolos para que descansen y se reincorporen a la lucha. Mis padres y mi tío el mayor nos reemplazan ahora, hay algo que impone respeto en el dolor de estos ancianos que han venido desde la calle Humboldt, cinco cuadras contando desde la esquina, para velar al finado.
Los vecinos más coherentes empiezan a perder pie, dejan caer a los deudos, se van a la cocina a beber grapa y a comentar; algunos parientes, extenuados por una hora y media de llanto sostenido, duermen estertorosamente. Nosotros nos relevamos en orden, aunque sin dar la impresión de nada preparado; antes de las seis de la mañana somos los dueños indiscutidos del velorio, la mayoria de los vecinos se han ido a dormir a sus casas, los parientes yacen en diferentes posturas y grados de agotagamiento, el alba nace en el patio. A esa hora mis tías organizan enérgicos refrigerios en la cocina, bebemos café hirviendo, nos miramos brillantemente al cruzarnos en el zaguán o los dormitorios; tenemos algo de hormigas yendo y viniendo, frotándose las antenas al pasar. Cuando llega el coche fúnebre las disposiciones estan tomadas, mis hermanas llevan a los parientes a despedirse del finado antes del cierre del ataúd, los sostienen y confortan mientras mis primas y mis hermanos se van adelantando hasta desalojarlos, abreviar el ultimo adiós y quedarse solos junto al muerto. Rendidos, extraviados, comprendiendo vagamente pero incapaces de reaccionar, los deudos se dejan llevar y traer, beben cualquier cosa que se les acerca a los labios, y responden con vagas protestas inconsistentes a las cariñosas solicitudes de mis primas y mis hermanas.
Cuando es hora de partir y la casa está llena de parientes y amigos, una organización invisible pero sin brechas decide cada movimiento, el director de la funeraria acata las órdenes de mi padre, la remoción del ataúd se hace de acuerdo con las indicaciones de mi tío el mayor. Alguna que otra vez los parientes llegados a último momento adelantan una reivindicación destemplada; los vecinos, convencidos ya de que todo es como debe ser, los miran escandalizados y los obligan a callarse. En el coche de duelo se instalan mis padres y mis tíos, mis hermanos suben al segundo, y mis primas condescienden a aceptar a alguno de los deudos en el tercero, donde se ubican envueltas en grandes pañoletas negras y moradas. El resto sube donde puede, y hay parientes que se ven precisados a llamar un taxi. Y si algunos, refrescados por el aire matinal y el largo trayecto, traman una reconquista en la necrópolis, amargo es su desengaño. Apenas llega el cajón al peristilo, mis hermanos rodean al orador designado por la familia o los amigos del difunto, y fácilmente reconocible por su cara de circunstancias y el rollito que le abulta el bolsillo del saco.
Estrechándole las manos, le empapan las solapas con sus lágrimas, lo palmean con un blando sonido de tapioca, y el orador no puede impedir que mi tío el menor suba a la tribuna y abra los discursos con una oración que es siempre un modelo de verdad y discreción. Dura tres minutos, se refiere exclusivamente al difunto, acota sus virtudes y da cuenta de sus defectos, sin quitar humanidad a nada de lo que dice; está profundamente emocionado, y a veces le cuesta terminar. Apenas ha bajado, mi hermano el mayor ocupa la tribuna y se encarga del panegírico en nombre del vecindario, mientras el vecino designado a tal efecto trata de abrirse paso entre mis primas y hermanas que lloran colgadas de su chaleco. Un gesto afable pero imperioso de mi padre moviliza al personal de la funeraria; dulcemente empieza a rodar el catafalco, y los oradores oficiales se quedan al pie de la tribuna, mirándose y estrujando los discursos en sus manos húmedas. Por lo regular no nos molestamos en acompañar al difunto hasta la bóveda o sepultura, sino que damos media vuelta y salimos todos juntos, comentando las incidencias del velorio. Desde lejos vemos cómo los parientes corren desesperadamente para agarrar alguno de los cordones del ataúd y se pelean con los vecinos que entre tanto se han posesionado de los cordones y prefieren llevarlos ellos a que los lleven los parientes.