sábado, 13 de junio de 2009

Los verdaderos culpables de la pandemia

Si no hace caso, esto puede sucederle a usted....

He vuelto después de una prolongada ausencia a mi primer amor. No, no me refiero a vos, queridita, lo nuestro ya fué, no insistas, cambié mi mail y mi facebook. Mi primer amor verdadero, Los que abandonan Omelas, cual otro.

Y vuelvo con un montón de verdades a flor de labios. Bueno, en realidad con una verdad a flor de dedos ; y ni siquiera tengo pruebas fehacientes sobre lo que dennciaré, pero no será el primer juicio que tenga que soportar en mi vida. Se sumará uno más a la lista que encabeza la compañia telefónica, el proveedor de internet, el almacenero de la esquina y mi ex esposa por el asuntito ese de la cueta alimentaria de las nenas. Todas y cada una de ellas por falsos motivos en una evidente maniobra para menoscabar mi credibilidad, el dinero no es todo en la vida y solo unos pocos iluminados estamos en condiciones de poder apreciarlo.

Pero, vayamos al tema que generó esta tan ansiada vuelta: la pandemia de gripe porcina, Influenza o como más gusten llamarla. Coincidirán conmigo en que este tipo de brotes son sospechosamente periódicos y esta vez coincidió, ja, con la crisis económica mundial. Pues bien: mis lectores tienen derecho a conocer lo que realmente ocurre. No verán esta información en nigún otro medio gráfico, radial o televisivo. Les digo más, ni siquiera lo verán aquí. No, no estoy desvariando ni estoy drogado, dejé ambas cosas esta mañana, sucede que nada es sencillo en esta vida y el acceso a información exclusiva y de fuentes altamente creíbles tiene su costo. Pero no se preocupen, solo les costará hacer clic acá y serán transportados a un delicioso lugar denominado "La Cuentoteca", donde saciarán todas sus dudas sobre el tema.

Lavense las manos con alcohol, usen barbijo, estornuden para otro lado y vayan urgente. No se arrepentirán.