domingo, 9 de marzo de 2008

Las crónicas de Tertulania,los brujos,alguna bruja,el León Paley y ningún ropero.

El viernes 7 de Marzo,concurrí a la 36ª tertulia de la comunidad de Ciencia Ficción que organiza Sergio Gaut Vel Hartman. Estas reuniones se realizan el primer viernes de cada mes. En esta ocasión se realizó en la pizzería "León Paley", Corrientes al 2900. El motivo principal pasaba por interiorizarme de los pormenores del evento con motivo de estar organizando uno en la ciudad de Pergamino. Ya sé que acá al costadito nomás, esto ya fué informado. Lo sé, porque como supondrán, eso fué escrito por mí, pero la aparente repetición de una noticia no es tal. Para no copar de forma indebida el lugar que Sergio comanda en Yahoo grupos. (comunidadcf, pasen y vean) y de paso ver si atraigo algún lector desde allí, paso a relatar mis experiencias en el ágape en cuestión.

Comenzó la reunión a las 19.00 hs. En realidad no tiene un "comienzo" propiamente dicho, no hay palabras de bienvenida ni discurso de apertura que uno se pueda perder por llegar tarde , por parte del anfitrión. De ninguna manera debe suponerse que esto es así por falta de capacidad oratoria del señor Hartman, (tuve la oportunidad de charlar luego con él y se expresaba bastante correctamente y hasta de corrido), sino que se trata de una reunión informal, sin temario, en la que los concurrentes se presentan o son presentados, o simplemente se saludan si ya se conocen, o ni se miran, precisamente por lo mismo. (pueden, como en cualquier grupo humano que se precie, quedar rencores de tertulias anteriores, aunque esto en apariencia no parece ser lo habitual).PROsigo(nótese la sutileza del cronista haciendo referencia a que la tertulia se realizó en la ciudad de Buenos Aires. Lectores de otros países deberán pedir la respectiva aclaración a mi casilla de correo), entre los concurrentes habíamos muchos vírgenes, esto es, personas que concurrían por primera vez (el que venga desde el grupo notará que ya utilicé este mal chiste en ese ámbito, pero el público se renueva constantemente) y debo decir que fuimos tratados bastante humanamente por los habitués (¿plural o singular?), algunos hasta nos hablaban y todo. Anécdotas de las que suelen denominarse jugosas, en realidad no tengo, podría dar algunos detalles, pero pasaría por botón y son de índole más bien privadas ( un señor que apelaba a todo tipo de artilugios intelectuales para impresionar a una dama sentada enfrente de él, olvidandose lastimosamente de la verdadera finalidad del encuentro. No voy a dar mayores detalles, sólo que ambos estaban libres de compromisos y estaban en todo su derecho, pero distraían mi atención y soy de las personas que toman muy en serio una charla de corte cultural) Saludos a Marcelo y a la tocaya. Mientras tanto, don Hartman circulaba entre las mesas, charlando aquí o allá como debe hacerlo la estrella del espectáculo. Uno podía darse cuenta, por más alejado que estuviera, cuando la charla en la que estaba involucrado giraba hacia el tema "Fantasía", por el aumento gradual de su tono de voz y algún improperio final antes de retirarse de esa mesa, a la cual no regresaría en el resto de la velada. Todo terminaba por suerte de forma pacífica gracias a la interveción de la señora esposa del energúmeno (sólo en ese momento), diciéndole algunas palabras por lo bajo que no alcanzé a escuchar y haciendo que tome una pastillita, que tampoco pude averiguar que era, aunque lo sospecho. El señor Hartman, ya calmado, miraba por última vez hacia la conflictiva mesa, sacaba una libretita y anotaba algo en ella (casi aseguraría que eran nombres a los que luego tachaba). alguna otra cosita al pasar. no existen demasiados códigos ni fidelidades por lo que pude apreciar, ya que un señor al que me presentaron como Ariel y al que pregunté si compartiría una cerveza, se negó amablemente y partió raudo detrás de un vaso de vino y no volvió más. Su silla fué ocupada al poco rato por una dama y diré que el cambio fué de mi agrado. Aclaro que la señora estaba felizmente casada y no acostumbro a llevar a la práctica lo que otro compañero de mesa practica con descaro. La cosa fué transcurriendo de forma tranquila y amena, el anfitrión se estacionó bastante más tiempo del que estaba promediando en una mesa vecina (alguna charla muy interesante con lo más granado de los participantes, viendo las formas de activar el interés por la literatura especulativa, las realidades alteradas, los problemas editoriales con los que deben lidiar cotidianamente, como acercar nuevos valores para que se sumen al movimiento, seguramente pensarán ustedes. No, una especial de muzzarela y varias botellas de cerveza nos mostraron la parte más humana del consagrado escritor. Así está quedando).

Poco a poco se fueron retirando los concurrentes, ¿conclusiones?, sospecho que las personales, todos eran mayores de edad, así que sabrán por qué fueron y para qué. Que le haya ido bien a Marcelo y que cuente con detalles si fué así, que nadie se haya ido sin pagar lo que consumió, y que se repita.

P.D.: trataré de que en Pergamino sea igual o mejor. Depende un poco de mí, pero ustedes deberán aportar lo suyo. Iba a prometer sortear entre los concurrentes a Pergamino un agujero negro, pero decidí que es un chiste fácil, procáz y poco acorde a mi imagen de caballero.

7 comentarios:

Sergio Gaut vel Hartman dijo...

Salemo. Un jugoso comentario, más interesante, si cabe, que la tertulia misma, aunque eso sea cuestión de la percepción de cada uno. Tu crónica me produjo auténtica hilaridad (por no decir que me cagué de risa, expresión que no suelo utilizar en casa ajena). Muy certero lo de las señas de mi mujer para que me calmara. En tertulias anteriores tuvimos algunas dificultades para deshacernos de los cadáveres de un elfo y un hobbit, y todo porque Graciela no vino; es la única que sabe calmarme cuando me irritocon un descerebrado defensor del fantástico filonazi. Acepto sin mayor desdicha, porque es cierto, lo de que soy un energúmeno, pero lo de la pastillita es total y absolutamente falso: no tomo ni aspirinas (ni paracetamol, ni ibuprofeno). Lo de la pizza también es cierto, pero prometo enmendarme.
Eso, y que Saurio dice que viene conmigo a Pargamino y que allá no te salva nadie.

Sergio.

axxonita dijo...

Llegué tarde y muy cansado, pero eso no debería ser excusa para acercarme a aquella "lejana" punta de la mesa. Una charla interesante con el editor de Sputnik y otra, más larga y referida a la calidad literaria, el esfuerzo de los autores y el binomio imperfecto CF-Fantasía, con Ricardo Giorno, Matt Shield y Laura Ponce, hicieron que me fuese clavando en ese rincón opuesto de la mesa.
Lo lamento verdaderamente.
Quedo en deuda para la próxima, sea aquí en Buenos Aires o en Pergamino.

Salemo dijo...

Sergio:ante una necesidad fisiológica no hay que ir contra la naturaleza, tiene mi permiso. A esta altura, lo de Saurio es menos creíble que las andanzas del más anabólico héroe rescata princesas que aún pululan por ahí.
Axxonita:(me da un poco de impresión este nombre.¿Será de los buenos o de los otros?), no se perdió demasiado, mi compañero de mesa no le iba a dar bola por una cuestión de género, y yo ni edito ni me esfuerzo demasiado.
Saludos a ambos.
P.D: si son todos los que dicen que son, voy a pensar en un local más grande para la terulia pergaminense.

Sergio Gaut vel Hartman dijo...

Gracias, jefe. Con respecto al tamaño del local... Hmmmmm, yo no me apuraría demasiado hasta no tener la cosa un poco más aceitada. Por ahí en la Tertulia de abril podamos arreglar algo para ir en patota, alquilando un charter o algo así.

Sergio.

Salemo dijo...

No se preocupe, que el preocupado soy yo. Voy despacio y por la sombra.Lo del charter no es mala idea, ya que noté que es toda gente pudiente y no les va a costar más que un vuelto.

Sergio Gaut vel Hartman dijo...

Sigo abusando del hmmmmmmm. No creas que tan pudientes. Y aún lo que lo son, o que por lo menos no pasan estrecheces, se la piensan bastante antes de gastar el importe de un libro. ¿Voy a Pergamino o por la misma plata me compro uno de Ursula que no leí? Ojo: no lo pongas en esos términos porque la gente elige sus excusas y motivos. No les hagamos pensar en la plata, ni siquiera a los de La Plata.

Sergio.

Salemo dijo...

El dinero no hace la felicidad y siempre se puede bajar cositas de la red (catalogarme de delincuente y pirata por un par de libritos me parece exagerado). Hablando de apariencias y otras yerbas:que currículum el del amigo Marcelo. Y yo que no le veía uñas para guitarrero, y el tipo es Gardel, che. Ahora como al pasar voy a poder comentar ¿Viste el gordito que está sentado conmigo? ¿A que no sabés quién es?. Hasta que tenga mi propia fama deberé colgarme de las de ustedes, que se le va a hacer.Que pavo, no te hice dedicar "Grageas", para seguir con mi autopromoción.
Saludos.
Salemo, el cholulo.