
¡Milagro!
El Señor en su infinita sabiduría nos regocija con una nueva muestra de sus poderes celestiales:
Tómese un avión, digamos, Yememí, le incorporamos 153, por decir un número, personas a bordo, lo hacemos caer al océano índico, ya que estamos, muéranse solo 152 de ellas y salvemos a, podría ser, una adolescente. Un verdadero milagro y una lección del más puro amor del creador para con sus súbditos.
Claro que nunca faltará algúno de esos ateos recalcitrantes que nunca faltan que dirán cosas como " lindo milagro", "este dios es un morboso" "mirá si para hacer un milagro tiene que matar a 152 personas", etc, etc, etc.
Perdónalos Señor, no saben lo que dicen.